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Las redes sociales y la propagación de mensajes anticiencia

Las redes sociales son la forma de comunicación más utilizada hoy en día. Buena parte de las relaciones que se establecen entre las personas es mediante comunicaciones en redes sociales y en ellas sobresalen los mensajes anticiencia o falsos. Anticiencia es una actitud crítica contra la ciencia, el método científico y también el sentido común.

Los mensajes anticiencia suelen proceder de un altavoz, una especie de macho (o hembra) alfa que se cree poseedor de la verdad. No aporta ningún dato, pero lanza un mensaje que es muy fácil de asimilar, aunque es vacío y humo.

Editorial de la revista Science

Una editorial de la revista científica Science titulado Time to unfriend Facebook? (¿Es la hora de dejar de ser amigo de Facebook?) habla sobre la impotencia que supone para la comunidad científica la propagación de noticias falsas a través de redes sociales sin ningún control.

Durante años se ha tratado de convencer mediante datos y hechos probados de la existencia del cambio climático y se ha fracasado estrepitosamente. Hay muchísimas personas que siguen creyendo que no existe ese cambio en el clima del planeta. ¿Por qué lo dicen? Pues porque les resulta más creíble el pensar que lo que ocurre es fácil de explicar con la explicación que les ha dado otro. Y ese otro… lejos de ser un científico y alguien que estudie el clima, no es más que un observador poco preocupado con mucho tiempo libre.

La pandemia de la anticiencia

Del mismo modo que hay una pandemia provocada por un virus que causa cuadros pulmonares muy graves que pueden conducir a la muerte, hay otra pandemia que es la de los mensajes anticiencia.

La pandemia ha revelado de nuevo el fracaso de la comunidad científica en transmitir mensajes sobre máscaras, vacunación o peligros de consumir medicamentes para caballos o lejía diluida. Quizás ha sido debido a que las instrucciones han ido cambiando. No ha habido un criterio claro desde el principio, quizás por enfrentarnos a un enemigo que nadie esperaba.

Y es que, a los antivacunas, anticiencia, no les importan los muertos. Les importa el transmitir un mensaje tóxico que les han contado un grupo de genios que les dicen que existe una plandemia organizada por las élites para acabar con la humanidad.

Las redes sociales anticiencia

Un elemento desconcertante es cómo las redes sociales han sido hábilmente explotadas por las fuerzas anticientíficas. Así que es importante plantearse varias preguntas. ¿Qué debe hacer la comunidad científica para comunicar sus hallazgos en redes sociales? ¿Dejar de ser amigo de Facebook o vencerlo en su propio juego?

La fea verdad sobre Facebook

Hace unos meses, las reporteras del New York Times Cecilia Kang y Sheera Frenkel publicaron An Ugly Truth: Inside Facebook’s Battle for Domination, en la explicaban como la red social más, Facebook, llena sus arcas al explotar la propagación viral de información errónea en aras de convencer a todos de su noble misión de conectar el mundo.

Los algoritmos y las prácticas comerciales de Facebook y otras redes sociales favorecen el que no se preste atención a la información científica rigurosa. Existen dos tipos de desinformación:

  • Noticias que están descaradamente mal. Estas publicaciones son fáciles de detectar y a veces se eliminan por los algoritmos. Pero también, en muchas ocasiones el lector ve un aviso que descarga la responsabilidad de Facebook y con un simple clic se ignora. No se elimina ese contenido.
  • Desinformación propagada por conversaciones entre usuarios. En muchas ocasiones podemos encontrarnos con amigos en Facebook que lanzan mensajes erróneos y lo dejamos pasar, aunque pensemos que es una locura.

El problema viene que ambos tipos de informaciones suele aparecer en las fuentes de noticias de Facebook porque generan muchas interacciones y al algoritmo le gusta el salseo y da por hecho que las interacciones hay que promocionarlas.

Canales de Telegram llenos de información sin contrastar

Los canales de Telegram también son una fuente inagotable de falta de rigor y transmisión de mensajes anticiencia. Comunicar una investigación en tiempo real no es posible porque la ciencia siempre es un trabajo laborioso y los resultados de un estudio nunca son definitivos. Además, pueden estar escritos con términos técnicos que no son muy comprensible por el público en general.

Sin embargo, esas mismas personas que no comprenden un artículo científico sí que son capaces de creerse otros artículos simples que les da resultados que son definitivos. Los autores están poseedores de la verdad y la transmiten sin rubor, aunque la página web sea una página residual en la que publican personas sin ningún conocimiento sobre ciencia.

Este grupo que comparto en la Fig. 1 está lleno de mensajes anticiencia en los cuales se duda de la vacunación y lanza mensajes para sus 21.000 miembros que son claramente un insulto a la ciencia y a los científicos. Si hay que elegir entre creer lo que pone un pseudo biólogo en un grupo de Telegram o lo que dice la AEM (Agencia Europea del Medicamento) siempre deberías quedarte con los segundos. Si el pseudo biologo fuera tan inteligente debería estar en la AEM y no gastando su tiempo libre en escribir estupideces sin fundamento.

anticiencia
Figura 1. Grupo de Telegram con mensajes anticiencia

Motivo por el cual no se actúa

Facebook en el pasado ha indicado que sí que actúa contra las informaciones o noticias falsas. Sin embargo, se trata de una respuesta poco creíble. Y lo es porque constantemente su comunidad de usuarios sube información pseudo científica o noticias falsas únicamente porque comparten lo que ha dicho otro y Facebook no es capaz de controlar a todos sus usuarios.

Según Statista Facebook tiene 2.740 millones de usuarios activos por mes con datos de enero de 2021. No es posible controlar a 2740 millones de usuarios. Y no existe porque no hay una persona que monitorice todo lo que se sube a una red social. Y los algoritmos no cubren todas las posibilidades.

Cambiar las reglas para combatir la anticiencia

Por muy tentador que pueda ser para los científicos frustrados simplemente eliminar sus cuentas de Facebook y evitar esta basura, quizás es el momento de empezar a responder a estos grupos anticiencia e intentar rebatir lo que dicen con datos.

Para luchar en este ring de boxeo, la ciencia va a necesitar encontrar sus propias super figuras que puedan competir directamente los gurús que transmiten mensajes sin validez científica. Por tanto, es el momento de responder, de actuar, y de transmitir lo que uno sabe para convencer a otras personas que quizás sea el momento de empezar a creer en la ciencia y no en figuras estrafalarias que no se vacunan y dudan de la existencia de un virus tan mortífero que ha cambiado el mundo.

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